Guía

Fondo indexado o ETF: cuál conviene si vives en España

Pueden replicar exactamente el mismo índice y aun así darte resultados distintos. La diferencia está en los impuestos, y aquí te enseño cuánta es.

Un fondo indexado y un ETF pueden seguir el mismo índice, tener comisiones parecidas e invertir en las mismas empresas. Si vivieras en casi cualquier otro país de Europa, la elección sería sobre todo una cuestión de comodidad. En España no, porque la ley trata de forma muy distinta a uno y a otro cuando quieres cambiar de producto.

Lo que tienen en común

Los dos son instituciones de inversión colectiva: juntan el dinero de muchos inversores y lo invierten siguiendo una regla. En los indexados, esa regla es copiar un índice, como el MSCI World o el S&P 500, en lugar de intentar batirlo. Por eso sus comisiones suelen ser bajas y su rentabilidad se parece mucho a la del mercado.

La diferencia de base es cómo se compran. El fondo indexado se suscribe y se reembolsa con la gestora, una vez al día, al valor liquidativo. El ETF cotiza en bolsa y se compra y vende a través de un bróker, como una acción, en cualquier momento de la sesión.

La gran diferencia: el traspaso

En España puedes mover tu dinero de un fondo de inversión a otro sin pagar impuestos por lo que has ganado. Es lo que se llama traspaso. La ganancia no desaparece: se arrastra al fondo nuevo y tributará cuando reembolses de verdad. Pero mientras tanto, ese dinero que habrías pagado a Hacienda sigue invertido y generando rentabilidad.

Los ETF quedan fuera de este régimen. La ley excluye a los fondos cotizados y, aunque ha habido matices con algunos ETF extranjeros, en la práctica los intermediarios no permiten traspasarlos. Si tienes un ETF y quieres cambiarte a otro, tienes que venderlo, tributar por la ganancia y comprar el nuevo con lo que te queda.

¿Cuándo vas a querer cambiar? Más a menudo de lo que parece: cuando sale un fondo más barato que replica el mismo índice, cuando quieres pasar de una cartera agresiva a otra más conservadora al acercarte a la jubilación o cuando cambias de opinión sobre qué índice seguir.

Un ejemplo con números

Supón que has aportado 50.000 € y tu inversión vale hoy 80.000 €. Decides cambiar de producto y dejas el dinero invertido 15 años más, con una rentabilidad del 6% anual y una comisión del 0,2% en los dos casos.

  • Con el ETF vendes y pagas el IRPF de una ganancia de 30.000 €: 6.180 €. Reinviertes 73.820 €.
  • Con el fondo haces un traspaso y los 80.000 € siguen enteros.
A los 15 añosFondo indexadoETF
Valor antes de rescatar186.053 €171.680 €
Impuestos pagados en total30.172 €27.568 €
Neto en tu bolsillo155.881 €150.292 €

El fondo te deja 5.588 € más, y eso con un solo cambio. Fíjate en un detalle: con el fondo pagas más impuestos en total, no menos. La ventaja no está en pagar menos a Hacienda, sino en pagar más tarde. Los 6.180 € que el ETF entregó en el año del cambio se quedaron invertidos en el fondo durante 15 años, y su rentabilidad es tuya.

Con dos o tres cambios a lo largo de la vida, la diferencia crece. Puedes probar tu propio caso en la calculadora de fondos indexados, que compara los dos productos con el número de cambios que elijas.

Otras diferencias prácticas

Retención al vender

Cuando reembolsas un fondo, la gestora te retiene un 19% de la ganancia como pago a cuenta del IRPF. Al vender un ETF no hay retención: declaras la ganancia en la renta del año siguiente. El impuesto final es el mismo; solo cambia cuándo lo adelantas.

Comisiones

Algunos ETF tienen comisiones de gestión algo más bajas que los fondos indexados equivalentes. A cambio, al comprar y vender un ETF pagas la comisión del bróker y la diferencia entre el precio de compra y el de venta. Si aportas una cantidad pequeña cada mes, esos costes por operación pueden comerse la ventaja.

Aportaciones periódicas

Con un fondo puedes programar 100 € al mes y comprar fracciones de participación. Con un ETF compras participaciones enteras a un precio que cambia cada segundo, así que es más difícil invertir una cantidad exacta y automática.

Liquidez

El ETF se vende al instante durante la sesión. El fondo se reembolsa al valor liquidativo del día y el dinero tarda unos días en llegar. Para un ahorrador a largo plazo esto rara vez importa.

Cuándo tiene sentido un ETF

  • Cuando estás seguro de que no vas a cambiar de producto en muchos años.
  • Cuando quieres un índice o una estrategia que no existe en forma de fondo comercializado en España.
  • Cuando inviertes cantidades grandes de una vez y las comisiones del bróker pesan poco.
  • Cuando tu horizonte es corto y la ventaja del diferimiento apenas tiene tiempo de acumularse.

Para la mayoría de ahorradores que aportan cada mes durante décadas, el fondo indexado es la opción más eficiente en España. No porque el producto sea mejor, sino porque la ley le da una flexibilidad fiscal que el ETF no tiene.

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Cómo hacemos los cálculos. Las cifras de esta guía salen de la Ley del IRPF y del mismo modelo que usa la calculadora, con los supuestos indicados en el texto. Más sobre el proyecto